Hasta ahora, la noticia de la infección por VIH, ha estado en un segundo plano en mi vida durante estos cinco meses que han transcurrido entre la información de mi estado serológico positivo hasta el comienzo de la medicación. Un análisis determina que tengo el VIH en mi cuerpo, pero no tengo ningún síntoma, me siento perfectamente de salud y no necesito medicación. Cuando llega el momento de comenzar con la terapia antirretroviral todo cambia. Hasta ahora uno no es consciente de la enfermedad, sabes que está ahí, pero no puedes notarlo, no tomas ningún medicamento, sólo sigues unas recomendaciones de vida sana, deporte y buena alimentación. Para que la enfermedad exista se necesita un protocolo. Esta es la diferencia entre las personas VIH positivas que se medican y las que no. Mientras permaneces con las defensas altas, sin tener que tomar ninguna pastilla, el VIH no se presenta como una enfermedad en sí, sabes que algún día tendrás que medicarte, pero mientras tanto sigues una vida normal. Hoy es mi noche número doce con Atripla. Afortunadamente los pocos efectos secundarios apenas me duraron dos días. Me encuentro bien, pero ahora soy más consciente de tener un virus, cuando cada noche, antes de dormir, trago mi pastilla rosa.